La casa en sí era espectacular, los desayunos y las cenas nos encantaban ya que las hacíamos en la terraza co las vistas, enfrente había para hacer la compra
Fue un poco complicado encontrar el sitio y que cuando llegamos ( que no nos molestó porque todo el mundo se puede despistar) no habían tirado la basura del anterior inquilino y que las toallas y sábanas no las habían cambiado, pero enseguida lo hicieron. Son muy amables, tanto quien nos recibió como el dueño.